Resumen
Introducción: La variabilidad de la presión arterial (VPA) se refiere a los
cambios espontáneos y oscilaciones en las cifras de presión arterial (PA) a lo
largo del tiempo, los cuales pueden ocurrir en distintos intervalos: entre
visitas médicas, durante un mismo día o incluso de un minuto a otro. Este
fenómeno, históricamente considerado como ruido estadístico o una
alteración sin mayor implicación clínica, ha adquirido creciente relevancia
como marcador de riesgo cardiovascular independiente en múltiples
contextos clínicos. En pacientes sometidos a intervención coronaria
percutánea (ICP), la variabilidad de la presión arterial en las primeras 24
horas posteriores al procedimiento puede reflejar disfunción homeostática.
Una VPA elevada indica incapacidad para estabilizar la presión arterial, lo
cual puede evidenciar una respuesta autonómica alterada o inestabilidad
hemodinámica, ambas relacionadas con mayor riesgo de eventos adversos y
mortalidad temprana. Por lo tanto, el estudio de la VPA en este contexto
constituye un indicador clínico de carga alostática y, en consecuencia, un
predictor potencial de mortalidad.
Objetivo: Determinar si la variabilidad de la presión arterial en las primeras
24 horas posteriores a una intervención coronaria percutánea predice la
mortalidad a 30 días en pacientes hospitalizados.
Metodología: Estudio observacional, analítico y prospectivo. Se analizó la
asociación entre la variabilidad de la presión arterial en las primeras 24 horas
posteriores a la ICP y la mortalidad a 30 días.
Resultados: Se incluyeron 50 pacientes, con edad media de 66.66 ± 6.26
años y mortalidad a 30 días del 8%. La variabilidad absoluta media (VAM)
presentó una mediana de 8.50 mmHg y no mostró diferencias significativas
pág. 6
entre los pacientes vivos y fallecidos, ni asociación independiente con
mortalidad. En contraste, la edad se asoció significativamente con mortalidad
y mostró mayor capacidad predictiva que la VAM. De forma exploratoria, los
pacientes rehospitalizados tendieron a presentar valores más elevados de
VAM, lo que sugiere una posible relación con inestabilidad clínica durante el
seguimiento.
Conclusión: La mortalidad a 30 días fue del 8%. La variabilidad absoluta
media de la presión arterial no se asoció de forma independiente con
mortalidad, mientras que la edad fue el principal predictor. La VAM mostró
capacidad predictiva moderada y tendencia a valores mayores en pacientes
rehospitalizados, por lo que podría reflejar inestabilidad clínica más que
mortalidad temprana.
Palabras clave: intervención coronaria percutánea; variabilidad de la presión
arterial;
presión arterial; expediente clínico electrónico; plataforma
hospitalaria de expedientes digitales de salud.
Abstract
Introduction: Blood pressure variability (BPV) refers to spontaneous
changes and fluctuations in blood pressure (BP) values over time, which may
occur at different intervals: between medical visits, during the same day, or
even from minute to minute. This phenomenon, historically considered
statistical noise or an alteration without major clinical relevance, has gained
increasing importance as an independent cardiovascular risk marker in
multiple clinical settings. In patients undergoing percutaneous coronary
intervention (PCI), blood pressure variability during the first 24 hours after the
procedure may reflect this homeostatic dysfunction. High BPV indicates an
inability to stabilize blood pressure, which may reflect an altered autonomic
response or hemodynamic instability, both associated with a higher risk of
adverse events and early mortality. Therefore, the study of BPV in this context
represents a clinical indicator of allostatic load and, consequently, a potential
predictor of mortality.
Objective: To determine whether blood pressure variability during the first 24
hours after percutaneous coronary intervention predicts 30-day mortality in
hospitalized patients.
Methodology: This was an observational, analytical, prospective study
evaluating the association between blood pressure variability during the first
24 hours after PCI and 30-day mortality.
Results: A total of 50 patients were included, with a mean age of 66.66±6.26
years and a 30-day mortality rate of 8%. Mean absolute blood pressure
variability showed a median of 8.50 mmHg and did not differ significantly
between survivors and non-survivors, nor was it independently associated
with mortality. In contrast, age was significantly associated with mortality and
showed greater predictive capacity than mean absolute blood pressure
variability. In the exploratory analysis, rehospitalized patients tended to
pág. 8
present higher mean absolute blood pressure variability values, suggesting a
possible relationship with clinical instability during follow-up.
Conclusion: The 30-day mortality rate was 8%. Mean absolute blood
pressure variability was not independently associated with mortality, whereas
age was the main predictor. Mean absolute blood pressure variability showed
moderate predictive capacity and a tendency toward higher values in
rehospitalized patients; therefore, it may reflect clinical instability rather than
early mortality.
Keywords: PCI, percutaneous coronary intervention; BPV, blood pressure
variability; BP, blood pressure; EHR, electronic health record; PHEDS,
hospital platform for digital health records