RESUMEN:
La arquitectura desarrollada durante el siglo XVIII en el Bajío Guanajuatense, los Altos de Jalisco y
Aguascalientes se configuró a partir de la reinterpretación de modelos europeos en diálogo con las condiciones
sociales, económicas y culturales locales. Su origen se vincula con corrientes surgidas en España,
particularmente la tradición andaluza, consolidada con la obra de Jerónimo de Balbás, cuyo retablo mayor del
Sagrario de la Catedral de Sevilla introdujo el estípite como elemento compositivo. Dicho recurso fue adoptado
en Nueva España por Lorenzo Rodríguez y Felipe de Ureña, quienes lo trasladaron al exterior de los edificios
mediante portadas-retablo.
El auge minero en el Bajío favoreció la edificación de arquitectura religiosa caracterizada por soportes
geométricos y una ornamentación contenida, tendencia que se prolongó hasta los primeros años del siglo XIX.
En este contexto, Felipe de Ureña y su hijo Francisco Bruno desempeñaron un papel central al exteriorizar los
retablos de madera a las fachadas y formular un lenguaje formal distintivo, visible también en parroquias de
Lagos de Moreno, Atotonilco el Alto y en los templos de Guadalupe y del Señor del Encino en Aguascalientes.
Estas manifestaciones arquitectónicas respondieron a los intereses de las élites criollas que, a partir de
mediados del siglo XVIII, adoptaron nuevas ideologías expresadas en la arquitectura, dando lugar a una
modalidad regional. La circulación de ideas, técnicas y artistas fue facilitada por el Camino Real de Tierra
Adentro, que permitió la movilidad de maestros como Felipe de Ureña, Santiago Medina y Andrés Manuel de
la Riva.
Desde la teoría de la recepción y la historia de las mentalidades, la arquitectura se concibe como un
fenómeno cultural que trasciende lo formal, al reflejar creencias, aspiraciones colectivas y representaciones de
poder. Así, los templos funcionaron no solo como espacios de culto, sino también como símbolos de identidad,
cohesión social y memoria histórica, fundamentales para comprender la configuración cultural del Bajío
Guanajuatense y su proyección en el México moderno.
PALABRAS CLAVE
Bajío Guanajuatense, Jerónimo de Balbás, Felipe de Ureña, estípite, identidad criolla.
ABSTRACT:
The architecture developed during the eighteenth century in the Bajío region of Guanajuato, the Altos
de Jalisco, and Aguascalientes was shaped through the reinterpretation of European models in dialogue with
local social, economic, and cultural conditions. Its origins are linked to artistic currents that emerged in Spain,
particularly the Andalusian tradition, consolidated through the work of Jerónimo de Balbás, whose main
altarpiece of the Sagrario of Seville Cathedral introduced the stipite as a compositional element. This feature
was adopted in New Spain by Lorenzo Rodríguez and Felipe de Ureña, who transferred it to the exterior of
buildings through retablo-like façades.
The mining boom in the Bajío encouraged the construction of religious architecture characterized by
geometric supports and restrained ornamentation, a tendency that extended into the early years of the nineteenth
century. Within this context, Felipe de Ureña and his son Francisco Bruno played a central role by projecting
wooden altarpieces onto façades and developing a distinctive formal language, also evident in parish churches
in Lagos de Moreno, Atotonilco el Alto, and in the Temples of Guadalupe and the Señor del Encino in
Aguascalientes.
These architectural expressions responded to the interests of Creole elites who, from the mideighteenth
century onward, embraced new ideologies articulated through architecture, giving rise to a regional
modality. The circulation of ideas, techniques, and artists was facilitated by the Camino Real de Tierra Adentro,
which enabled the movement of master builders such as Felipe de Ureña, Santiago Medina, and Andrés Manuel
de la Riva.
From the perspectives of reception theory and the history of mentalities, architecture is understood as
a cultural phenomenon that transcends formal considerations by reflecting beliefs, collective aspirations, and
representations of power. Thus, these temples functioned not only as spaces of worship but also as symbols of
identity, social cohesion, and historical memory, essential for understanding the cultural configuration of the
Bajío region and its projection into modern Mexico.
KEYWORDS
Guanajuato Bajío, Jerónimo de Balbás, Felipe de Ureña, stipite column, Creole identity